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Actualizada: 12/VIII/04
Informe anual sobre la libertad religiosa internacional, 2003
International Religious Freedom Report, 2003: Colombia
La Constituci�n otorga la libertad de cultos y, por lo general, el Estado respeta este derecho en la pr�ctica. Aunque no existe una religi�n estatal, la Iglesia Cat�lica Romana mantiene un rango privilegiado de facto. No hubo cambios en el estado del respeto por la libertad de cultos durante el per�odo cubierto por este Informe. Los paramilitares a veces atacaron a los representantes y miembros de organizaciones religiosas. Con frecuencia las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ej�rcito de Liberaci�n Nacional (ELN) atacaron a los l�deres religiosos y a losfeligreses asesin�ndolos, secuestr�ndolos y acos�ndolos, impidiendo as� la libre expresi�n de la fe. Por lo general, las organizaciones armadas al margen de la ley amenazaron a los l�deres religiosos y a los feligreses, m�s por razones pol�ticas que por razones religiosas. La guerrilla cometi� la gran mayor�a de estos abusos. Por lo general, las relaciones entre las diversas creencias religiosas han sido amistosas aunque, seg�n se dice, algunos l�deres ind�genas fueron intolerantes con los cultos no-sincréticos. El Gobierno de Estados Unidos trata con el Gobierno de Colombia los temas relacionados con la libertad de cultos en el contexto de su di�logo general y de la pol�tica sobre protecci�n de los derechos humanos.
El pa�s tiene un �rea de 751.680 millas cuadradas y una poblaci�n aproximada de 44 millones de habitantes. Aunque el Estado no conserva estad�sticas oficiales sobre afiliaci�n religiosa, una encuesta realizada en 2001 (contratada por el principal diario del pa�s, El Tiempo) se�al� que el 81% de la poblaci�n es Cat�lica Romana. En cuanto al resto de los encuestados, el 10% restante se identific� como cristiano y el 3,5% como 'evang�lico'. Otro 1,9% dijo no profesar ninguna creencia religiosa. Seg�n datos suministrados por sus respectivas sedes nacionales, la Iglesia Adventista del S�ptimo D�a, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los �ltimos D�as (mormones), y la Sociedad Watchtower Bible and Tract (testigos de Jehov�) cuentan con 180.000, 130.000 y 110.000 miembros, respectivamente, para un total del 1% de la poblaci�n. Otras creencias religiosas con un importante n�mero de practicantes en Colombia son el juda�smo, el islamismo, el animismo y varios otros sistemas sincretistas. Aproximadamente el 60% de los encuestados por El Tiempo, respondieron que no eran practicantes activos. Los creyentes de algunas religiones est�n concentrados en regiones geogr�ficas espec�ficas. Por ejemplo, la gran mayor�a de los practicantes de una religi�n sincretista que mezcla el catolicismo romano con elementos del animismo africano son los afrocolombianos residentes en el departamento de Choc�, al occidente del pa�s. Los jud�os se encuentran ubicados en las principales ciudades, los musulmanes en la costa atl�ntica y los creyentes del animismo ind�gena en �reas rurales remotas. Los l�deres jud�os estiman que al menos un tercio de la peque�a comunidad jud�a del pa�s huy� del pa�s a finales de 2000. Entre las principales causas de esta emigraci�n estaban la preocupaci�n por el creciente n�mero de asesinatos, asaltos y secuestros contra empresarios jud�os y los problemas econ�micos generados por la recesi�n del pa�s.
Marco legal y de pol�ticas La Constituci�n otorga la libertad de cultos y, por lo general, el Estado respeta este derecho en la pr�ctica. La Constituci�n proh�be espec�ficamente la discriminaci�n con base en la religi�n. La ley estipula que no existe una iglesia o religi�n oficial pero a�ade que el Estado "no es ate�sta ni agn�stico, ni indiferente a los sentimientos religiosos de los colombianos". Algunos observadores han interpretado esto como si el Estado demostrara un favoritismo extraoficial hacia la Iglesia Cat�lica Romana, la cual fue la religi�n oficial del pa�s hasta la adopci�n de la Constituci�n de 1991. Contin�a vigente un Concordato de 1973 entre el Vaticano y el Estado, aunque algunos de sus art�culos ya no son ejecutables debido a ciertas disposiciones constitucionales sobre la libertad de cultos. Una decisi�n tomada por la Corte Constitucional en 1994 declar� inconstitucional cualquier referencia oficial del Estado a una caracterizaci�n religiosa del pa�s. El Estado extiende dos tipos de reconocimiento a las organizaciones religiosas: el reconocimiento de la iglesia como personer�a jur�dica, y el reconocimiento p�blico especial. El Ministerio del Interior y Justicia f�cilmente otorga el reconocimiento anterior; su �nico requisito legal son: la presentaci�n de una solicitud formal y la informaci�n b�sica organizacional. Adem�s, cualquier culto religioso extranjero que desee establecerse en el pa�s, debe primero documentar reconocimiento oficial por las autoridades de su pa�s de origen. El Ministerio del Interior y de Justicia puede rechazar cualquier solicitud que no cumpla a cabalidad con los requisitos establecidos o que viole los derechos constitucionales fundamentales. Desde 1995, el Ministerio del Interior y de Justicia ha aprobado aproximadamente 2000 solicitudes recibidas de iglesias; aproximadamente el 90% de las cuales fueron otorgadas a iglesias evang�licas. Las religiones no cat�licas romanas que deseen atender a sus fieles o adherentes a trav�s de instituciones publicas tales como hospitales o prisiones, o que deseen realizar matrimonios reconocidos por el Estado, deben adherirse a un Acuerdo de Derecho P�blico de 1997 suscrito entre dichas organizaciones y el Estado. Al decidir si se otorga acceso al Acuerdo de 1997, el Estado tiene en cuenta el n�mero total de feligreses, su grado de aceptaci�n popular en la sociedad, y otros factores de relevancia como el contenido de los estatutos de la organizaci�n y las normas de conducta exigidas. Hasta el momento de la publicaci�n de este informe, 12 iglesias cristianas no cat�licas romanas habían recibido este reconocimiento especial. Ninguna religi�n no cristiana se ha suscrito al Acuerdo de Derecho P�blico de 1997. Muchas iglesias firmantes del Acuerdo informan que algunas autoridades regionales no cumplieron con �l. El Ministerio del Interior y Justicia declar� que amonesta a las autoridades regionales cuando se reciben quejas por incumplimiento. M�s de 40 iglesias han solicitado un acuerdo de derecho p�blico que no sea tan exigente con el reconocimiento que el acuerdo de 1997. Durante el per�odo cubierto por este informe, el Ministerio del Interior y de Justicia no hab�a adelantado ning�n acuerdo nuevo. Algunos de los m�s destacados grupos religiosos no cristianos, como la comunidad jud�a, no han solicitado reconocimiento religioso especial. El Ministerio de Relaciones Exteriores emite visas a los misioneros extranjeros y a los administradores religiosos de las denominaciones que han recibido reconocimiento p�blico especial. Los misioneros extranjeros deben tener una visa especial, v�lida hasta por dos a�os. Los solicitantes deben poseer un certificado emitido por el Ministerio del Interior y Justicia confirmando que la religi�n est� registrada ante el Ministerio, un certificado emitido por la instituci�n religiosa misma confirmando la afiliaci�n del solicitante y explicando el prop�sito del viaje en cuesti�n, y pruebas de solvencia econ�mica. El Estado permite el proselitismo entre la poblaci�n ind�gena, siempre y cuando �ste sea bien recibido y no obligue a los miembros de las comunidades ind�genas a adoptar cambios que puedan arriesgar su supervivencia en sus tierras. La Constituci�n reconoce el derecho de los padres a elegir el tipo de educaci�n que sus hijos reciben, incluyendo la ense�anza religiosa. Tambi�n establece que ning�n estudiante puede ser obligado a recibir ense�anza religiosa en las escuelas p�blicas. No obstante, la Iglesia Cat�lica Romana y los grupos religiosos suscritos al Acuerdo de Derecho P�blico de 1997, pueden impartir ense�anza religiosa en las escuelas p�blicas a los estudiantes que deseen recibirla. Las religiones sin reconocimiento especial alguno pueden establecer centros docentes parroquiales, siempre y cuando estos cumplan con las normas exigidas por el Ministerio de Educaci�n Nacional. Por ejemplo, la comunidad jud�a opera sus propios planteles educativos. La Iglesia Cat�lica Romana tiene un acuerdo �nico con el Estado para suministrar escuelas en sectores rurales que no cuentan con planteles educativos estatales. Estos planteles tambi�n est�n exentos de impuestos. En abril de 2001 el Consejo Superior de la Judicatura dictamin� que el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educaci�n Superior (Icfes), entidad oficial encargada de administrar los ex�menes de Estado para el ingreso a la educaci�n superior, debe ofrecer fechas alternas para la toma de pruebas a los evang�licos, cuyas sus creencias les proh�be realizarlas los domingos. En mayo de 2002, la Corte Constitucional dictamin� que los profesores universitarios no pueden obligar a los estudiantes a revelar sus creencias religiosas o exigirles tomar cursos que puedan obligarlos a hacerlo. Restricciones sobre la libertad de cultos Aunque la Constituci�n de 1991 orden� la separaci�n de la Iglesia y el Estado, la Iglesia Cat�lica Romana, de hecho, mantiene un rango privilegiado. La participaci�n en el Acuerdo de 1997 es un requisito para los grupos no cat�licos que deseen atender a los soldados, pacientes en hospitales p�blicos, y prisioneros, y ofrecer instrucci�n religiosa en las escuelas p�blicas. El Estado s�lo reconoce los matrimonios celebrados por las iglesias no cat�licas suscritas al Acuerdo de Derecho P�blico de 1997. Un total de 12 iglesias cristianas no cat�licas recibieron este reconocimiento especial. Algunos signatarios del Acuerdo de Derecho P�blico se han quejado de discriminaci�n regional, como en el caso de autoridades municipales que se niegan a reconocer matrimonios celebrados por estas iglesias y la falta de capellanes protestantes presentes en las fuerzas armadas, los hospitales y las c�rceles. No obstante, el Ministerio del Interior y Justicia estipula que amonesta a las autoridades regionales cuando recibe este tipo de quejas. Todas las iglesias, seminarios, monasterios y conventos legalmente reconocidos est�n exentos de impuestos nacionales y regionales. Los gobiernos locales tambi�n pueden eximir a las organizaciones religiosas afiliadas, como en el caso de colegios y bibliotecas. No obstante, en la pr�ctica, los gobiernos regionales s�lo eximen a las organizaciones aliadas a la Iglesia Cat�lica Romana. Seg�n el Movimiento de Uni�n Cristiana (MUC), una asociaci�n de iglesias cristianas no cat�licas, s�lo 10 municipios eximen de impuestos a las iglesias no cat�licas. La planeaci�n de la ciudad restringe el n�mero de iglesias en los sectores residenciales. Por su presencia hist�rica, la Iglesia Cat�lica Romana con frecuencia tiene iglesias que datan de varios siglos y las leyes de zonificaci�n las favorece en las mejores ubicaciones. Las denominaciones protestantes con frecuencia se ven obligadas a ubicar sus iglesias en zonas comerciales e industriales. Debido a las amenazas de los paramilitares o, con m�s frecuencia, de los guerrilleros, muchas de las autoridades religiosas se vieron obligadas a no tratar el tema del conflicto interno del pa�s en p�blico. Las organizaciones armadas al margen de la ley, en especial las FARC, amenazaron y atacaron a miembros del clero por oponerse al reclutamiento de menores, defender los derechos humanos, ayudar a los desplazados y desmotivar el cultivo de la coca. La Conferencia Episcopal tambi�n inform� que los paramilitares y la guerrilla emitieron amenazas de muerte contra sacerdotes rurales que hablaban en su contra. Las FARC impusieron restricciones religiosas sobre las personas que se encontraban en su zona de despeje, otorgada por el Estado en 1998 para facilitar las negociaciones de paz. La zona de despeje fue abolida cuando los di�logos de paz se cancelaron en febrero de 2002. Durante el per�odo cubierto por este informe, las FARC continuaron obligando a la Iglesia Cat�lica Romana y a las dem�s iglesias evang�licas, al pago de un "impuesto de guerra", el cual se cobraba en la antigua zona de despeje y en otras regiones bajo el control de las FARC. Abusos de la libertad de cultos Las organizaciones armadas al margen de la ley atacaron a los l�deres religiosos y a los feligreses por razones pol�ticas m�s que por razones religiosas. En ocasiones, los paramilitares atacaron a los representantes y miembros de organizaciones religiosas. Los grupos guerrilleros fueron responsables de la gran mayor�a de dichos ataques y amenazas; las FARC y el ELN atacaban con frecuencia a l�deres religiosos y a feligreses asesin�ndolos, secuestr�ndolos y acos�ndolos, impidiendo as� la libre expresi�n de la fe. La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscal�a General de la Naci�n inform� que investiga el asesinato pol�tico de 31 clérigos que se cree fueron asesinados por ser locuaces miembros de la Iglesia. La Conferencia Episcopal inform� que entre 1987 y mediados de 2002, las organizaciones armadas al margen de la ley asesinaron a 25 sacerdotes cat�licos (incluyendo un obispo y un arzobispo). Los ataques guerrilleros contra los l�deres de la Iglesia Cat�lica aumentaron durante el per�odo cubierto por este informe. En 2002, las autoridades reportaron las muertes violentas de 11 sacerdotes, una monja, y la del Arzobispo de Cali Monse�or Isa�as Duarte Cancino. Casi todas las muertes fueron atribuidas a guerrilleros de izquierda, sobre todo las FARC. Seg�n la Federaci�n Consejo Evang�lico de Colombia, 133 ministros evang�licos fueron asesinados en los �ltimos 10 a�os, la mayor�a desde 2000. En el transcurso del a�o, la ONG colombiana Justapaz inform� que 28 l�deres de iglesias evang�licas hab�an sido asesinados. La mayor�a de los asesinatos m�s recientes ocurrieron en el departamento de Caquet� al sur del pa�s, un departamento predominantemente rural, dominado por las FARC. Se cree que las FARC son responsables del 90% de los asesinatos contra pastores protestantes. En mayo de 2002 combatientes de las FARC enfrentados a los paramilitares, fallaron de blanco al lanzar bombas de cilindros de gas en Bojay�, departamento del Choc�. Uno de los proyectiles estalló en la iglesia del pueblo, asesinando a 119 civiles que se hab�an buscado refugio allí durante el enfrentamiento. No hay evidencias de que la iglesia fuera el blanco intencional, ni de que el asalto tuviera motivos religiosos. En respuesta al creciente riesgo que enfrentan los miembros de las iglesias, se crearon 757 frentes regionales de seguridad conformados por personas que viven cerca de iglesias, para proteger a los sacerdotes y otros representantes de la Iglesia Cat�lica Romana. La Polic�a Nacional dise�� el programa tras el asesinato de Monse�or Isa�as Duarte Cancino en marzo de 2002. Este plan de protecci�n no incluye a iglesias de otras creencias religiosas. Atacantes desconocidos asesinaron a numerosos l�deres religiosos. Por ejemplo, el 8 de mayo, asaltantes no identificados vistiendo uniformes camuflados identificaron y luego asesinaron a cuatro miembros de una iglesia protestante en Tierra Alta, departamento de C�rdoba. Entre las v�ctimas estaba el pastor evang�lico Miguel Enrique Posada Verte, la tesorera de la iglesia Ana Berenice Giraldo V�squez, una mujer de 80 a�os y un adolescente. El 5 de agosto, las FARC asesinaron en San Vicente del Cagu�n, departamento de Caquet�, al pastor de la Iglesia Unida Pentecost�s Abel Ruiz. La Iglesia Unida Pentecost�s inform� que m�s de 70 pastores han sido asesinados en los �ltimos tres a�os y que m�s de 300 iglesias se han visto obligadas a cerrar sus puertas por los ataques de la guerrilla. El 20 de septiembre de 2002, fuerzas paramilitares en las afueras de una capilla en Medell�n, departamento de Antioquia, asesinaron al padre Jos� Luis Arroyave. El sacerdote hab�a sido un activista en la conflictiva Comuna 13. El 25 de septiembre de 2002 el Ej�rcito Nacional mat� a Jes�s Vargas, comandante del Frente 54 de las FARC, durante un enfrentamiento en el departamento de Meta. Vargas estaba acusado del asesinato de un sacerdote en 1998. El 28 de septiembre de 2002, el p�rroco Jorge S�nchez Ram�rez fue asesinado por desconocidos en una carretera cerca a Palmira, departamento de Valle del Cauca. S�nchez criticaba abiertamente la violencia en Colombia. El 17 de octubre de 2002, varios hombres armados no identificados mataron a Jos� Luis C�rdenas, p�rroco en su ciudad natal de Chal�n, departamento de Sucre. Un d�a despu�s apareci� el cuerpo de Gabriel Arias Posada, de la Di�cesis de Armenia, departamento de Quindío. Arias se encontraba en misi�n humanitaria negociando la liberaci�n de Ancízar L�pez, ex senador de Quind�o, quien hab�a sido secuestrado por las FARC. Los l�deres religiosos y los feligreses fueron el blanco de secuestro por parte de los grupos guerrilleros. En febrero, las FARC liberaron a Gonzalo Cardona, ministro Adventista del S�ptimo D�a, luego de cinco meses de cautiverio en el departamento de Antioquia. El 8 de octubre de 2002, las FARC secuestraron a un ministro evang�lico de 76 a�os en el departamento de Sucre. Los guerrilleros lo mantuvieron cautivo durante 12 d�as mientras exig�an una cuantiosa suma de dinero, hasta que lo liberaron al darse cuenta de que el pastor no era acaudalado. El 11 de noviembre de 2002, guerrilleros de las FARC secuestraron al obispo de Zipaquir� y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), Jorge Enrique Jim�nez Carvajal, y al p�rroco Desiderio Orjuela mientras viajaban a una ceremonia religiosa en Pacho, departamento de Cundinamarca. El 15 de noviembre, el Ej�rcito Nacional y la Fiscal�a General de la Naci�n rescataron a dos hombres y arrestaron a John Leider Desiderio Chaparro, los guerrilleros implicados en el doble secuestro. En 2002, la oficina del Programa Presidencial de los Derechos Humanos y DIH registr� seis secuestros de clérigos cat�licos romanos, mientras que Justapaz informó de tres secuestros de ministros evang�licos durante el per�odo cubierto por este informe. La Conferencia Episcopal inform� que 57 iglesias cat�licas en ocho departamentos las cuales se han visto seriamente da�adas o destruidas en la �ltima d�cada, incluyendo 9 iglesias en los �ltimos dos a�os. Por lo general las iglesias cat�licas romanas no son blanco intencional, pero s� se han visto afectadas por los ataques guerrilleros contra las estaciones de polic�a y las alcald�as ubicadas cerca de las iglesias. Seg�n el Movimiento de Uni�n Cristiana (MUC), desde agosto de 2002 las FARC obligaron a cerrar 450 iglesias evang�licas en los departamentos de Meta, Guajira, Tolima, Vaup�s, Guain�a, Vichada, Casanare y Arauca. Las FARC tambi�n extorsionaron o forzaron al cierre de escuelas evang�licas rurales. El MUC report� un aumento general en el n�mero de secuestros y extorsiones. La guerrilla continu� atacando a cristianos evang�licos rurales y sus iglesias, creyendo que las iglesias eran frentes de actividades del Gobierno de Estados Unidos. Justapaz inform� que en el trascurso del a�o, 43 iglesias evang�licas cerraron sus puertas debido a la violencia de la guerrilla y los paramilitares. Los l�deres de la iglesia mormona y sus instalaciones se vieron igualmente amenazados por las mismas razones. Guerrilleros y paramilitares acosan a algunos grupos ind�genas que practican las religiones animistas o sincréticas. No obstante, generalmente, estos acosos parecen ser motivados por diferencias pol�ticas o econ�micas (ya sean reales o percibidas) o por cuestiones de tenencia de la tierra, m�s que por razones religiosas. Existe una peque�a vivienda colectiva tao�sta en un sector rural en las monta�as del departamento de Santander. A trav�s de su p�gina en la internet, la comunidad local ha confirmado haberse visto acosada por las fuerzas de seguridad del Estado. Funcionarios dicen haber recibido informes de que este grupo taoísta retiene a personas contra su voluntad. Se desconoce el n�mero de residentes de la vivienda colectiva, aunque es sabido que muchos de ellos son extranjeros. La insularidad y el aislamiento de esta comunidad en una regi�n con fuerte presencia guerrillera, dificulta la recolecci�n de informaci�n. No hubo informes de prisioneros ni detenidos por motivos religiosos. Conversi�n religiosa obligatoria No hubo informes de conversi�n religiosa obligatoria, incluyendo la de ciudadanos estadounidenses menores de edad que hubiesen sido secuestrados o ilegalmente retirados de Estados Unidos, ni de que a dichos ciudadanos se les hubiese negado el regreso a Estados Unidos.
Por lo general, las relaciones entre las diversas creencias religiosas han sido amistosas. La Iglesia Cat�lica Romana y algunas de las iglesias evang�licas informaron que algunos l�deres ind�genas eran intolerantes con los cultos no-sincréticos. Algunas organizaciones no gubernamentales religiosas promueven los derechos humanos, el desarrollo social y econ�mico, y un acuerdo negociado al conflicto armado del pa�s. Las m�s influyentes de estas organizaciones o est�n afiliadas a la Iglesia Cat�lica Romana, o fueron fundadas por representantes de la Iglesia. La Iglesia contin�a siendo la �nica presencia institucional en muchos sectores rurales y lleva a cabo una importante labor social a trav�s de su Secretariado Nacional de Pastoral Social.
La Embajada de Estados Unidos mantiene contacto permanente con representantes de la Iglesia Cat�lica Romana, otras denominaciones cristianas, y otras religiones, y trata con el Gobierno de Colombia los temas relacionados con la libertad de cultos en el contexto de su di�logo general y de la pol�tica sobre protecci�n de los derechos humanos.
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