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Mi�rcoles, 18 de marzo de 1998 EL MUNDO periodico

Los placeres y los d�as
FRANCISCO UMBRAL

Beatificaci�n de P�o XII


La Iglesia de Roma, secularmente sabia, ha iniciado la beatificaci�n inversa de P�o XII, el Papa del fascismo -Hitler, Mussolini, Franco-, d�ndole a esto la forma de un proceso o un arrepentimiento. La Iglesia pide perd�n colectivamente, en un documento y una movida, por sus connivencias con el Holocausto, que tampoco especifican mucho cu�les fueron, para acabar redimiendo al cardenal Pacelli, luego P�o XII, de toda culpa pol�tica o criminal. Est� bien tra�do.

Las culpas personales e hist�ricas de P�o XII -sus telegramas a Franco- se hacen solubles en una culpa general difusa, de la que emerge blanco y pronto radiante un hombre que ten�a una paloma -quiz�s el Esp�ritu Santo- para echarle migas de pan o de hostias, una monja/ama de llaves, �sombra de Rebeca� de Dios, sor Pasqualina, y una m�quina de escribir blanca (yo tengo una roja para los d�as marxista/leninistas, que a veces me sale alguno). La humanidad, que es ingenua, la cristiandad, que es buena, esperaba un conato como el de Galileo, o sea la Iglesia pidiendo perd�n a un rojo con s�lo unos minutos de retraso sobre el horario solar. Ahora parece que iban a pedir perd�n a todos los rojos del mundo por el convivio de P�o XII con el nazismo (los viejos del lugar lo vivimos), pero se trata, finalmente, de una beatificaci�n algo barroca de Pacelli, para lo cual primero le han pasado el polvo de los estofados vaticanos al pont�fice de los cuarenta.

Esto es una beatificaci�n en forma de Holocausto, una boda en forma de bautizo, uno de esos ritos que riza Roma y que s�lo ellos entienden. Una oficina menos sabia y legendaria que el Vaticano habr�a emprendido directamente la canonizaci�n de P�o XII, para esc�ndalo y memoria de la cristiandad y su deuteragonista hebreo. Pero Juan Pablo II lo ha hecho al rev�s, m�s sabe el Papa por viejo que por diablo.

Quiero decir que principian por exorcizar el Holocausto y llamar a proceso a P�o XII, a quien yo met�a en una novela con la escolta mora y un general tuerto. Y de la causa va emergiendo el horror antisemita y la consiguiente inocencia de aquel Papa, que unas veces fue culpable por omisi�n y otras por colaboraci�n, como en el ya aludido apoyo a Franco durante ambas guerras o las que fueren, por no agobiarles a ustedes con otros numbers internacionales de la �poca que s�lo est�n ya en la hemerotecas y en mi nostalgia. De momento han salvado del demonio nazi a P�o XII, con el subsiguiente cabreo de cat�licos y jud�os y yo creo que seguidamente -la Iglesia sabe esperar-, culminar�n este proceso de beatificaci�n inverso con una efectiva subida de aquel Papa a los altares. La Iglesia pasa el cepillo hasta cuando pide perd�n y nos puede costar una pasta perdonar a P�o XII, porque al final los malpensados seremos nosotros, y no digamos los jud�os, que ah� est�n de sayones en la Semana Santa que viene ya entre los ciruelos en flor de mi jard�n o huerto de los olivos laicos.

El documento que ha producido el otro d�a el Vaticano, enriquecido con unas l�neas de Juan Pablo II, es de un barroquismo degenerescente que nos induce m�s bien a pedir perd�n a la Iglesia que bendijo los aviones de Hitler. El Vaticano reina mejor sobre una grey de culpables y el Papa es el cuerpo de Cristo en la tierra. Cristo se pas� con todos los dictadores fascistas, qu� le vamos a hacer, su reino no era de este mundo. S�lo nos queda rezar porque esta conversi�n p�stuma de P�o XII no nos salga demasiado cara a los cat�licos, que somos quienes vamos a pagarla como paganos a unos obispos pol�ticos para que hagan su pol�tica y no la nuestra. Sor Pasqualina nos valga.