BÁDMINTON
Carolina Marín, en su adiós: "He exprimido mi cuerpo más allá de lo que podía imaginar"
La campeona olímpica ha intentado "hasta el final" llegar al Europeo de Huelva, pero no ha sido posible

Carolina Marín: "Lloré mucho cuando entendí que me retiraba. Las cosas como son" / Twitter

El momento más esperado de la semana del Europeo de Bádminton que se está disputando en Huelva llegó el martes, con la rueda de prensa de despedida de una Carolina Marín que agotó todas las opciones de retirarse en la pista en un Campeonato en el que ha reinado siete veces.
La onubense vivió una mañana muy agitada y emotiva que empezó a las diez de la mañana con un acto con un centenar de chavales en el Polideportivo Diego Lobato en el que dio sus primeros pasos como volantista hace ya más de dos décadas.
Tras una larga charla con los más pequeños, Carolina Marín cogió el micrófono y atendió a los medios de comunicación en su primera rueda de prensa después de anunciar su retirada de las pistas tras su tercera lesión grave, sufrida en las semifinales de los Juegos de París'24.
La decisión más dura
"Lloré mucho cuando vi que me retiraba. Las cosas como son. No de pena como tal... o sí, porque son 24 años en los cuales he dado mi vida y me he dedicado plenamente al bádminton. Te diría que es como una nostalgia, pero a la vez es gratitud y tranquilidad. Ha sido la mejor decisión y ahora empiezo otra vida totalmente diferente", comentó a punto de emocionarse.
La andaluza insistió en que fue "la decisión más difícil de mi vida. Sabemos que un deportista tiene fecha de caducidad, pero nunca se sabe cuándo será. A mí me llega ahora. También ha sido una decisión muy meditada y puedo decir que he arriesgado y he puesto, entre comillas, mis rodillas en peligro. No ha sido una locura total, pero lo he intentado hasta el final".

Carolina Marín e Iberdrola, un binomio perfecto / JOSÉ LUIS ÚBEDA - IBERDROLA
"Hace menos de dos meses, cuando decidí operarme por un problema en el menisco interno, ahí vi ya un poco que tenía que poner las cosas en una balanza y ver qué es lo que priorizo. Si seguir intentándolo sin respuesta como tal o priorizar la salud, que es lo más importante y es lo que me va a quedar para el resto de mi vida", recalcó la deportista de 32 años.
"Me voy satisfecha. Después de París, tenía la espinita de no volverlo a intentar y lo he intentado hasta el último momento. He exprimido mi cuerpo hasta más allá de lo que podía imaginar. Y, sobre todo, tranquila por la decisión, porque es la mejor que he tomado en mi vida. Ha sido complicada, ha sido difícil y ha sido muy meditada, pero ha sido la mejor", recalcó.
"No tenía talento y con nueve años era muy mala. A lo mejor un 10, un 20%, pero el 80% ha sido trabajo. En esa competitividad en a esa autoexigencia, siempre bien llevadas, es donde un deportista se puede exigir más para conseguir cosas inalcanzables, sobre todo en nuestro país, porque el bádminton siempre ha sido un deporte muy minoritario", recuerda la andaluza.
Sus planes
En cuanto al futuro, la heptacampeona europea quiere "devolver al deporte todo lo que me ha dado en estos 24 años. La mejor decisión de mi vida fue coger una raqueta con ocho añitos en este pabellón. Valoro mucho el haberme formado como persona y como mujer, después de irme de mi ciudad con 14 años, siendo una niña. Y ahora ya soy una mujer de 32 años".
"A partir del lunes, me encantaría disfrutar de mi familia, pasar más tiempo en Huelva y priorizar un poco lo que el cuerpo me vaya pidiendo, que seguramente será desconectar, disfrutar de la vida, de mi familia y de mis amigos. Y de aquí a un tiempo me gustaría empezar con proyectos y devolver al deporte lo que me ha dado", indicó la triple campeona universal.

Carolina Marín ofreció su oro olímpico a Huelva en 2016 / EFE
"Todo lo que me ha dado el bádminton se lo tengo que devolver de alguna manera. Una de las cosas que tengo claras es que no me puedo desvincular de mi deporte. Hablo de ayudar a los demás en muchas cosas. Es decir, a través del bádminton, sea con charlas o con otro tipo de proyectos. Es lo que más me gustaría", añadió la mejor volantista europea de la historia.
"Eso no quita que me dé mucha pena dejarlo. Son 24 años, no creo que esté tanto tiempo con otra cosa en mi vida. Me da mucha nostalgia y más aquí en mi ciudad cuando se está disputando un Europeo. De lo que más orgullosa estoy es de haber puesto en boca de todos los españoles lo que es el bádminton. El tiempo dirá cómo sigo relacionada con él", prosiguió.
Las lesiones
"Si no me hubiera lesionado tantas veces, nunca se sabe lo que hubiera podido pasar. Seguramente habría conseguido más cosas... o no. Las lesiones me han enseñado muchas cosas, sobre todo la de París. No me traje la medalla que quería, pero volví con una medalla que en mi vida pude imaginar, que es el cariño y el apoyo de toda la gente, de toda la sociedad de España y del mundo. Y esas medallas se guardan en el corazón de una", admitió.

Carolina Marín, con Fernando Rivas en el momento de su lesión en París'24 / EFE
"Lo que más me ha dado el bádminton ha sido madurez. El deporte nos da unos valores que no te da otra cosa. Hablo del sacrificio, el esfuerzo o el trabajo diario para conseguir los sueños que te propones. Otro de los valores que se refleja mucho en mi vida es la resiliencia, el tener que superar cualquier obstáculo que la vida de repente te pone por delante", comentó la onubense en la pista en la que dio sus primeros pasos a los ocho años.
Lo que más echa de menos es "esa adrenalina, esos nervios antes de empezar un partido o de estar en una final de un Campeonato. Ya no solamente el competir, sino también el preparar la competición. Las medallas son muy bonitas, pero también voy a echar de menos toda esa preparación para llegar en las mejores condiciones posibles a la competición".
"Tengo limitaciones. El cirujano me dijo en la última intervención que, cuanto menos impacto tenga, mejor, porque tengo el cartílago muy desgastado. No significa que no pueda correr. Si tengo que coger el bus y llego tarde, puedo echar una carrera, pero es mejor hacer bicicleta. Son tres operaciones en la rodilla derecha. Por ejemplo, no tengo flexión máxima en la rodilla, pero mientras pueda caminar, para mí eso ya es vida y salud", reconoció.
Su familia
Gran parte de sus éxitos son responsabilidad de sus padres. Toni y Gonzalo (fallecido en 2020 en pleno Covid por los efectos de un grave accidente laboral) decidieron apostar por los sueños de su hija y accedieron a que se fuese a Madrid para instalarse en el CAR.
"Las gracias se quedarían cortas. Dejaron a su hija única irse a 600 kilómetros, cuando en Madrid no tenía familia, ni amigos, ni nada. Siempre les he dicho que estoy muy orgullosa de ellos y que ojalá que yo en un futuro también sea una buena madre y pueda tomar el ejemplo de ellos. Valoro mucho el haber tenido unos padres como los que yo he tenido", enfatizó.

Carolina estaba muy unida a su padre, Gonzalo Marín / INSTAGR&AM
"Me dieron una oportunidad cuando no sabían lo que depararía el futuro. Mi madre me dijo una cosa muy bonita. 'Hija mía, si estás contenta, nosotros estaremos felices en la distancia, pero si en algún momento te quieres volver, las puertas de casa siempre van a estar abiertas. Cuando me lo dijo en aquel momento, a mí me alivió y me calmó muchísimo", recuerda.
"Son momentos clave y yo se lo digo mucho a los padres, que hay que dar la oportunidad a los hijos en el momento preciso. Nunca lo sabré, pero si mis padres no me hubieran dado esa oportunidad, a lo mejor hoy no estaría sentada aquí enfrente de todos vosotros hablando de todo lo que he conseguido y de lo bonita que ha sido mi carrera deportiva", concluyó.
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