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5.2.10

¿Quién fue el más grande?

Imaginaos por un momento que quisiérais hacer un ránking de personajes históricos según su importancia. Por ejemplo, imaginaos que quisiérais determinar quién fue el mayor líder político y/ o militar de la historia... ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo determinar la importancia de los logros de cada cual? ¿Tenemos en cuenta los recursos con que contaba? ¿El camino que tomó para llegar a su meta? ¿Los inconvenientes con que se topó por el camino?

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Yo he optado por un criterio que creo que es razonablemente bueno, y que a estas alturas ya os sonará a familiar: La edad a que cada personaje llegó a su punto de máximo éxito, esplendor o como le querais llamar. Según este criterio, cuanto más joven, mayor talla política o guerrera; por contra, y mal que nos pese a los cesarianos, cuanto mayor el personaje, menor relevancia o magnitud de los hechos que protagonizó... ¿se entiende?

Pues bien, he seleccionado una breve lista de 6 grandes líderes históricos (a la que seguro sabreis añadir nuevos) y he calculado la edad a que consiguieron llegar a la cúspide del poder (seguro que esto también es discutible)... el resultado es el siguiente... comenzamos por los más ancianos, con lo que "el más grande" aparecerá al final de la lista...



Ránking Personaje Fecha nacimiento Logro Edad
10º Trajano 52 Tras su victoria sobre los Dacios, y su campaña contra los partos, Trajano lleva al Imperio Romano a su máxima extensión territorial en el 116  64
Carlomagno 742 Expandió los distintos reinos francos hasta transformarlos en un Imperio al que incorporó gran parte de Europa Occidental y Central. Coronado Imperator Augustus en el 800 en Roma 58
Isabel I de Inglaterra 1533 El mal tiempo, la ayuda holandesa y una buena dosis de habilidad política hicieron que la Armada Invencible fracasara en su intento de invasión de Inglaterra de 1588 55
Julio César 100 aC En Septiembre del 46 Ac César finalmente celebra sus 4 desfiles triunfales, por sus victorias sobre Galos, Egipcios, Asiaticos y Africanos… obviando la obtenida contra sus conciudadanos en la Guerra Civil...  54
El Cid Campeador 1040 El 15 de Junio del 1094 El Cid tomó posesión de la ciudad de Valencia, siendo proclamado "príncipe Rodrigo" 54
Gengis Khan 1162 En el 1215 sus tropas entran victoriosas en Pekín 53
Atila 406 Tras arrasar Europa y cruzar los Alpes, Atila renuncia a atacar Roma en el 452 46
Napoléon 1769 Bien asesorado, Napoleón se (auto)corona Emperador de los franceses en 1804 35
Escipión el Africano 236 aC Tras años de combatir a Aníbal, acaba con el poder militar cartaginés en la Batalla de Zama en el 202 aC, dando por concluida la II Guerra Púnica 34
Alejandro Magno 356 aC En el 331 aC vence definitivamente a los persas en la Batalla de Gaugamela 25

Pues ya veis, El Magno arrasa... discutir si Gaugamela es su momento de máximo apogeo tampoco cambiaría las cosas, ya que murió a los 33 años, lo que aún continuaría situándolo a la cabeza del ránking. Otra curiosidad es que la cincuentena parece ser la edad más frecuente de llegada al éxito político o militar, lo que implicaría normalmente entre 20 o 30 años revios de sangre, sudor y lágrimas.

PS: Obviar a Adolf Hitler me ha parecido una cuestión de decencia, aunque para vuestra tranquilidad, tampoco habría quedado en las posiciones de honor del ránking...

PS2: Si en lugar de la capacidad militar o política hubiera tenido en cuenta otro tipo de capacidades, seguramente habría ganado este otro personaje histórico




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25.11.09

Las 5 batallas más sangrientas de la Antigüedad

Post dedicado a alguien que me ha animado a desHerodotizarme


Los blogs son como cualquier otro medio de comunicación. Por ello, la mejor forma de aumentar su notoriedad es recurrir a dos argumentos siempre efectivos, el sexo y la sangre. Como lo primero me dá un poco de pereza, vamos a centrarnos hoy en algo bien sangriento: El ránking de las batallas con más bajas de la Antigüedad.

Para darle un poco más de interés, avanzaremos en sentido ascendente...

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5. La Batalla de Platea (479 aC)

  • Si en Salamina Jerjes ya vió que los griegos eran del tipo brutote, en Platea le quedó 100% clarito. Por suerte para él, ya había tomado las de Villadiego, regresando a la comodidad de su Imperio Persa, y le dejó el pastelito envenenado a su 2º de a bordo, Mardonio. Este pudo ver durante un rato (hasta que le curaron el dolor de cabeza para siempre) como 51.000 de sus soldados eran hechos trizas por las tropas griegas, que por una vez y sin que sirviera de precedente, habían aunado esfuerzos y combatido juntas.

4. La Batalla de Magnesia (190 aC)

  • Que los Cornelios Escipiones eran unos militares de primer nivel lo sabía todo el mundo excepto Antíoco III, eufemísticamente llamado el Grande, de la Dinastía Seléucida. En esta batalla los romanos pasaron por encima de 53.000 de sus soldados y no frenaron hasta garantizarse el control de Grecia y asegurarse la estabilidad de la inestable Asia Menor.

3. La Batalla de Gaugamela (331 aC)

  • 53.000 persas cayeron en esta batalla, cuya ubicación exacta desconocemos pero que cabe situar en algún lugar del Norte del Irak. Alejandro Magno y sus tropas macedonias inflingieron una derrota determinante al ejército persa, que propició su caída. El propio rey de los persas hubo de poner piés en polvorosa para no acabar bajo las pezuñas de Bucéfalo. A partir de este momento, Alejandro inició su camino hacia el horizonte...


2. La Batalla de Cannas (216 aC)


1. La Batalla de Arausio (105 aC)

  • Uno de los personajes más odiosos de la historia romana, Servilio Cepión, condujo a sus tropas a la peor derrota de su historia, quizás no por sus consecuencias pero sí cuantitativamente. 80.000 soldados romanos dejaron la vida en la actual Provenza francesa. Sus cuerpos insepultos fertilizaron unas tierras que durante años ofrecieron a sus agricultores unas cosechas excelentes... Lo positivo de esta derrota fue que propìció una auténtica revolución en el ejército romano, auspiciada por Cayo Mario...









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19.11.09

¿Qué edad tenía Cleopatra cuando...?

Una cosa curiosa de la historia es que raramente nos paramos a pensar qué edad tendría tal o cual personaje cuando realizó o tomó parte en algún acontecimiento relevante. Por ejemplo, ¿a qué edad la palmó Leónidas en las Termópilas? o ¿a qué edad cruzó César el Rubicón?
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A continuación os pongo un pequeño extracto de personajes y la edad que tenían cuando pasaron a la historia por algún motivo u otro.  Espero que sea una invitación para que a partir de ahora , cuando repaseis algún momento histórico, tengais en cuenta la edad de sus protagonistas...


Personaje
Nacionalidad
Fecha de nacimiento
Hecho relevante
Fecha del hecho
Edad
Tutankamón
Egipcia
1341 aC
Muerte
1323 aC
18
Leónidas
Espartana
aprox. 540 aC
Batalla de las Termópilas
480 aC
60
Pericles
Ateniense
495 aC
Carrera política
470 al 429 aC
25 a 66
Alejandro Magno
Macedónica
356 aC
Conquista de Persia (victoria en Gaugamela)
331 aC
25
Cayo Julio César
Romana
100 aC
Guerra de las Galias
58 al 49 aC
42 a 51
Bruto
Romana
85 aC
Asesinato de César
44 aC
41
Cleopatra
Egipcia
69 aC
… se liga a César
47 aC
22



… se liga a Marco Antonio
41 aC
28



… se intenta ligar a Octavio, no funciona y se suicida
30 aC
39
Octavio/ Augusto
Romana
63 aC
Emperador
27 aC
36
Nerón
Romana
37 dC
Incendio de Roma
64 dC
27
Hipatía de Alejandría
Alejandrina
355 al 370 dC
Asesinato a manos de fanáticos
415 dC
45 a 60
Constantino
Romana
272 dC
Concilio de Nicea
325 dC
53





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30.10.09

Alejandro Magno, visto por Lisipo

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alexander the great, originally uploaded by phakzo.

Las estatuas que con más exactitud representan la imagen de Alejandro son las de Lisipo, que era el único por quien quería ser retratado; porque este artista figuró con la mayor viveza aquella ligera inclinación del cuello al lado izquierdo y aquella flexibilidad de ojos que con tanto cuidado procuraron imitar después muchos de sus sucesores y de sus amigos.

Vida de Alejandro.




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26.10.09

Pues al final no era tan mala... ' Alejandro ' de Oliver Stone

Este Sábado volví a la ver por la TV Alejandro, del director americano Oliver Stone. La primera vez que ví esta versión de la vida y hechos de Alejandro Magno me llevé una desilusión muy fuerte... de hecho, ¿por qué no decirlo?, la película me pareció un pestiño insoportable...

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... diálogos excesivamente largos... un Alejandro animando a sus tropas que se parecía a Mel Gibson en Braveheart (¡LIBERTAD!!!!!)... Angelina Jolie haciendo de madre de un actor, Colin Farrell, sólo 1 año más joven que ella... diatribas acerca de la unión de los pueblos, independientemente de sus razas, culturas o civilizaciones...

... en resumen, salí casi tan asqueado del cine como cuando ví la infumable (ayer, ahora y siempre) película Troya.

En cambio esta vez, no me desagradó... no puedo decir que me gustara, pero tampoco me aburrí... teniendo en cuenta que acabó a la 1h de la mañana, y que normalmente la películas van a peor, no a mejor...


De hecho, cuando acabó la película, me dieron unas ganas tremendas de escribir sobre Alejandro, quizás un post a imagen del que hice hace unos días sobre Hipatia, recopilando algunos textos acerca de este personaje... Plutarco, Quinto Curcio, etc.

¡A ver si me animo!!


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26.6.09

"Una noche oí de Homero el final perdido de la Odisea"

Robin Lane Fox es para mí uno de esas personas que encarna a la perfección mi ideal de vida: Dedicación a la historia aunada con el dominio de la escritura, diálogo con los alumnos a través de su cátedra de Oxford y diálogo masivo con sus centenares de lectores de todo el mundo a través de sus didácticos libros.

El SR. Lane Fox está de gira por España, presentando su última obra, Heroes viajeros, un sesudo tratado sobre los griegos del s. VIII aC y sus andanzas por el Mediterráneo. Aprovechando esta tesitura, desde La Contra de la Vanguardia le realizan una entrevista bastante interesante, que si algo denota es su extrema pasión por lo antiguo. Os invito a disfrutarla...

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Me impresiona este hombre: su alma palpita con latidos de hace 2.700 años. Le pido que me subraye algún pasaje de los textos homéricos y me relata la escena de la Ilíada en que Héctor - cubierto de bronce y casco para la batalla en la que morirá-se despide de Andrómaca, su esposa, y acuna a su hijo, Astianacte... y aquí el muy británico profesor rompe a sollozar: ¡Veo llorar a un hombre por algo que relató Homero hace milenios...! Entiendo qué es literatura: emoción inmortal. Y ahí me emociono yo... Luego me rogará el sobrio profesor que disculpe su mistake...

Tengo 62 años. Nací en Londres y vivo junto a Oxford. Imparto historia clásica en Oxford. Tengo dos hijos treintañeros. Querría un gobierno democrático de verdad: a base de referéndums. Soy pasionalmente ateo. Publico el estudio Héroes viajeros (Crítica)

¿Cómo nace su pasión por el mundo clásico?

Mis padres me procuraron una sólida educación clásica. A los seis años ya leía en latín. A los diez años leía en griego. Me gustaba. Y cuando a los trece años leí a Homero... ¡me enamoré!

¿Leía a Homero en griego?

La Ilíada y la Odisea.Desde aquel momento han sido mi vida.

¿Qué aprendió de los viejos griegos?

A pensar, escribir, dibujar... Estilo, belleza, libertad, democracia... ¡Todo!

¿Qué pasaje de la antigüedad clásica le cautiva más?

El primer canto de la Ilíada es la suprema expresión del pensamiento humano. Y si lees el VI, IX, XVIII, XXII y XXIV, ¡no necesitas saber nada más!

¿Cuándo se escribió tan magna obra?

En el siglo VIII a. C., ¡el siglo de Homero! Homero fue el último de una estirpe de poetas que versificaban cantos inspirados por el espíritu, recitándolos ante la gente.

¿Por qué dice que fue el último?

Porque en ese siglo los griegos estrenaron la escritura alfabética, con la que un admirador anotó esos sublimes versos homéricos: gracias al alfabeto llegarán hasta nosotros..., y a la vez esa estirpe de memoriosos poetas orales comenzará a declinar.

¿Qué acaecía en el Egeo en el VIII a. C.?

Tras varios siglos oscuros después del esplendor micénico (Mecenas, Troya...), zarpan en el siglo VIII a. C. los griegos en naves planas con vela y 20 remeros...

¿Y a dónde van?

He estudiado a los eubeos, nativos de Eubea (isla al nordeste de Grecia, pegada al continente): dejan sus campos y zarpan primero hacia oriente, a las actuales costas turcas, sirias, israelíes y chipriotas. Y luego virarán sus naves para internarse en el Mediterráneo, hacia el brumoso occidente...

O sea, hacia aquí.

Sí, ¡hacia un nuevo mundo! Y aquellos intrépidos viajeros eubeos pasarán por Ítaca, fundarán colonias en Macedonia, Sicilia, sur de la península itálica, norte de África...Y así viajaron por todo el Mediterráneo con sus mitos a cuestas.

¿Qué mitos?

La palabra griega muthoi (mitos) significa "relatos": viajaban y veían el mundo a través del relato aprendido alrededor del fuego de la niñez y de los cantos de sus poetas, como nosotros a través de nuestro relato.

Un ejemplo, profesor.

Si los eubeos hallaban en algún sitio huesos gigantes deducían que eran vestigios de luchas entre los dioses y gigantes de sus mitos, y allí fundaban un asentamiento.

¿Huesos gigantes?

Fósiles de animales prehistóricos: colosales colmillos de mamut (Milia, Macedonia), huesos de dinosaurios (Cumas, Nápoles), tierras calcinadas o rojas, que entendían empapadas de la sangre de gigantes, titanes, dioses y semidioses, o la hoz con la que Cronos segó los genitales de su padre Urano.

¿Encontraron la hoz?

Sí, en un promontorio en forma de hoz en la costa norte de Sicilia. Los sículos (indígenas de Sicilia) a la hoz la llamaban zancle:así se llamó aquella colonia eubea, hoy Messina.

¿Sus mitos les impelían a viajar?

Los eubeos conocíamos las aventuras de Odiseo por nuestros aedos (poetas cantores) del Egeo, y algunos las habíamos oído de labios del mismísimo Homero...

Cuénteme...

Vivíamos en Eubea en chozas de adobe con una abertura en la cubierta vegetal, para encender fuego dentro, con algunos animales descansando en un rincón, con los hijos y la mujer durmiendo calentitos entre pieles... Así los encontraba yo al regresar al hogar tras compartir historias y vino con otros hombres en torno a una fogata en la playa...

Siga, siga...

Visité a una de mis abuelas en la isla de Chíos, donde Homero tenía su hogar natal. Y allí, una noche, le escuché cantar la Odisea... Se hizo el silencio, ¡y oí el genuino final de la Odisea,hoy perdido..!

¿Cómo terminaba la Odisea?

Tras reunirse con su hijo, su esposa y su padre, y tras pacificar Ítaca, Odiseo zarpa...

¿Hacia dónde?

Ulises navega hacia las columnas de Hércules, al reino de Tartessos... La boca del infierno era el actual Río Tinto y sus gases...

¿Temía o no a los dioses?

Los dioses podían golpearte, pero como pugnaban entre ellos y con los hombres, ¡la partida estaba abierta! Era de final incierto.

¿Qué dios olímpico es su favorito?

Amí me dan todos miedo... Por su sensualidad, elegiría a Afrodita (de aphro,espuma: ella nació de la espuma tras caer al mar los genitales de Urano segados por Cronos).

¿Cómo era ella?

No ganaría hoy ninguno de esos concursos de belleza efébica para homosexuales: llamarían gorda a Afrodita, de rotundas caderas. ¡Ella sabía cómo seducirte moviendo su ondulada cabellera rubia con sensualidad!

Si pudiese conversar con algún personaje de la antigüedad, ¿a quién elegiría?

A Alejandro Magno al final de su vida. Le diría: "Alejandro, ¿verdad que has conquistado tantas tierras lejanas porque leíste a Homero y odiaste la mediocridad, y seguirías conquistando más allá si no murieses?"

Usted así lo cree...

Alejandro dormía con Homero bajo la almohada, seguro. ¡Una vez más, los mitos..!


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20.3.09

Alejandro Magno está enterrado en ... ¿Australia?

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Pues al menos eso dice el Sr. Tutungis, que aunque vive en Australia, resulta ser de origen griego- macedonio (hablamos del pais, no de la civilización antigua). Pues bien, según él, un amigo suyo, ahora ya senil y falto de memoria, el Sr. Lou Batalis, le habría explicado hace años una curiosa historia según la cual el Gobierno de Australia le había pedido que analizara unas extrañas inscripciones en una cueva cerca de Broomer, una ciudad costera aussie, más conocida por sus playas nudistas que por sus ruinas antiguas. Habiendo acudido allí, siempre según lo que el Sr. Tutungis dice que le dijo en su momento el tal Batalis, vió que las inscripciones estaban realizadas en idioma griego antiguo y decían claramente que allí estaba enterrado Alejandro Magno. El Gobierno australiano, obviamente, le agradeció el esfuerzo y le envió de vuelta a casa con un billete de autobús pagado.

Por lo visto, el Sr. Tutungis profundizó en lo que le había explicado su amigo, y ha llegado a la conclusión que el bueno de Alejandro, a su regreso de la India, no sólo no llegó a Babilonia, sino que al embarcarse escogió a un capitán de barco un poco despistado que acabó desviándose unos cuantos millares de millas náuticas, hasta llegar a Australia...

Os adjunto un mapa para que veais el hipotético recorrido que realizó Alejandro Magno:


Ver mapa más grande

Para que no os penseis que me lo invento, ahí van unos links a los periódicos que lo publican:


Visto en RogueClassicist


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5.9.08

Teorías acerca de las relaciones personales de Alejandro Magno

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Buceando por la Wikipedia me he topado con este interesante artículo, acerca de las relaciones sentimentales de Alejandro Magno.

Ya sabreis que este tema es altamente controvertido: Los hay que niegan la homosexualidad de Alejandro, alegando que tan grande líder militar, clave en la historia de Grecia, no podía ser gay. Por otro lado, los hay que usan la figura de Alejandro como icono homosexual, cosa erronea a mi parecer, ya que el contexto cultural, social, moral y religioso de entonces en nada se parece a nuestro sustrato cultural, social, moral o religioso.

En todo caso, me ha parecido un buen compendio de las personas con las que Alejandro {supuestamente} tuvo algún tipo de relación, fuera esta de amistad con o sin derecho a roce, o amorosa.

Os extraigo la introducción del artículo, y os invito a leer el apartado dedicado a cada amigo o amante:

A lo largo de su vida, Alejandro Magno ha sido relacionado tanto con hombres como con mujeres. En cuanto a sus compañías masculinas, Alejandro permaneció siempre al lado de su fiel compañero Hefestión, hijo de un noble macedonio, Amíntor. Fue el mejor amigo de Alejandro, y uno de los dos hiparcos o lugartenientes de los hetairoi (siendo el otro Clito el negro), cargo que ocupó hasta su muerte, que sumió a Alejandro en una profunda tristeza. También, mantuvo una estrecha relación con su eunuco Bagoas. En lo que respecta a su relación con mujeres, Alejandro se casó al menos dos veces, con Roxana, hija de Oxyartes, un jefe montañés, y con la princesa persa Barsine-Estatira, hija de Darío III Codomano, y mantuvo varias relaciones con otras mujeres tales como Barsine, viuda de Memnón de Rodas, o Kampaspe, algunas de las cuales no son confirmadas por la totalidad las fuentes. La naturaleza de estas relaciones hace que muchos historiadores cuestionen su sexualidad, posiblemente por no entender el entorno homoerótico de la época, calificando al general macedonio de homosexual (dado que las fuentes informan de su escaso interés por las mujeres, como veremos más adelante), bisexual o heterosexual (afirmando que sus relaciones con hombres eran sólo resultado de la amistad).


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3.7.08

Las últimas instrucciones de Alejandro

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Su muerte a temprana edad puso punto y final a una imparable cadena de conquistas que desde su Macedonia natal le llevó a Egipto, pasando por el Imperio Persa, y hacia el Este hasta la India. Cuando sus exaustas tropas dijeron "hasta aquí hemos llegado", Alejandro decidió dar media vuelta y regresar hacia Occidente. La muerte le llegó en Babilonia a los 33 años, y dejó sus planes militares a medias.

Alejandro no contaba con "prejubilarse" cómodamente a esta edad y retirarse a gozar de sus riquezas en la soleada Alejandría o en la hogareña Pella... más bien al contrario, parece ser que su voluntad era regresar y retomar la campaña de conquista, pero esta vez hacia un nuevo confín del mundo antiguo: Las Columnas de Hércules. Esto es lo que nos transmite Diodoro Sículo, el historiador del S. I aC.

En el libro XVIII de su Bibliotheca Historica, Diodoro nos detalla los principales elementos del testamento de Alejandro Magno, que como no podía ser de otra forma, fueron convenientemente ignorados por sus sucesores. Os dejo con el texto original y luego comentamos:


ImageLos capítulos principales y más considerables de los propósitos del rey contenidos en sus libros de memoria eran estos:
1. que mil navíos, más grandes que las trirremes, fueran construidos en Fenicia, Siria, Cilicia y Chipre, para dirigir una invasión contra los Cartagineses, y otros pueblos que habitan en las costas de África y España, junto con todas las islas adyacentes hasta Sicilia.
2. que una vía llana y fácil fuera trazada a lo largo de las costas de África hasta las columnas de Hércules.
3. que seis magníficos templos fueran edificados, y que ciento cincuenta talentos fueran gastados en cada uno de ellos.
4. que arsenales y puertos fueran construidos en lugares convenientes y aptos para la acogida de tan gran flota.
5. que las nuevas ciudades fueran fundadas con colonos, y que unos grupos de gentes fueran trasladados de Asia a Europa, y otros de Europa a Asia, con este ánimo, que mediante matrimonios y mutuos parentescos, pudiera establecer la paz y la concordia entre los dos principales continentes del mundo.
Algunos de los templos antes mencionados tenían que ser erigidos en Delos, Delfos y Dodoma; otros en Macedonia, como el templo de Zeus en Dión; el templo de Diana, en Anfípolis; otro a Atenea en Cirno, a la cual Diosa asimismo decidió construir un templo en Ilión en nada inferior a ningún otro por su esplendor y magnificencia. Finalmente, para ornar el sepulcro de su padre el rey Filipo, dispuso levantar un monumento igual a la mayor pirámide de Egipto, la séptima de las que por algunos son consideradas las obras más majestuosas y grandes en el mundo.Descritas estas cosas ante ellos, los Macedonios, aunque elogiaban mucho y aprobaban los planes de Alejandro, sin embargo, porque les parecían cosas que estaban más allá de toda medida practicable, decretaron que todo ello quedara sin ejecución.
Texto completo del libro XVIII de la Historia de Diodoro

ImageEn la fecha de la muerte de Alejandro, Roma no era todavía la potencia mediterránea por excelencia, sino que todavía pugnaba con sus vecinos por abrirse paso por la Península Itálica. Cartago, sin embargo, ya campaba a sus anchas por el Mediterraneo Occidental, rivalizando con las colonias griegas por la supremacía naval y mercantil en la zona. No debería sorprendernos que Alejandro tornara su mirada hacia su principal rival occidental, que estaba presente en los territorios de que nos habla Diodoro.

Además, es bien conocida el ansia de Alejandro por llegar hasta los confines más remotos de la Tierra. Habiendo llegado bien lejos hacia el Este, bien podría ser que las Columnas de Hércules, mítica frontera del mar conocido con el Océano remoto y oscuro, fueran el próximo destino del macedonio.

Por último cabe destacar la muy alejandrina costumbre de mezclar pueblos y razas. Al igual que había hecho con sus macedonios y persas, Alejandro vuelve aquí a desear "que las nuevas ciudades fueran fundadas con colonos, y que unos grupos de gentes fueran trasladados de Asia a Europa, y otros de Europa a Asia, con este ánimo, que mediante matrimonios y mutuos parentescos, pudiera establecer la paz y la concordia entre los dos principales continentes del mundo".

Como todo texto histórico, hay que cogerlo con pinzas, ya que de entrada, el hecho de que fuera escrito unos 300 años después de los hechos que relata, da pie a que la realidad de lo sucedido haya quedado desvirtuada por los años y la imaginación literaria del autor, en este caso Diodoro Siculo.


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21.5.08

La batalla del río Gránico... 1era victoria de Alejandro en Persia

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La Batalla del río Gránico es la primera gran victoria de Alejandro en tierras de los persas. Asegurada su posición en Grecia, se lanza en el 334 aC a la conquista de los enemigos tradicionales de los griegos, un imperio que por aquellas épocas ya había olvidado las grandezas de sus antecesores y estaba ya en franco declive.

Esta batalla es paradigmática de la filosofía militar de Alejandro Magno: Cada batalla se entendía como una apuesta a todo o a nada. Llegadas sus tropas al río Gránico, se encuentra al otro lado con los soldados enemigos. En contra del consejo de sus propios generales, que le recomendaban prudencia, por lo profundo del río y por lo avanzado del día, Alejandro sujeta firme las riendas de su caballo, prende el escudo y la espada, y se lanza como un auténtico poseso a luchar contra las columnas persas. Sus soldados, incapaces de dejar sólo a su Rey, le siguen detrás, dispuestos a no dejar títere con cabeza. El cruce del río es desordenado y caótico. Sin embargo los persas no pueden creer lo que están viendo: ¡El propio rey macedonio se lanza a la carga, seguido a distancia de sus compañeros de armas más cercanos!!

Lo que los persas no podían esperar es que Alejandro, partiendo desde uno de los flancos de su tropa, fuera a remontar el río hasta plantarse con su caballo justo frente al centro de las columnas persas, en su clásica formación de ataque de caballería en cuña. Los generales persas Mitrídates, Espitídatres y Roesaces cómodamente instalados en el centro de su frente, teóricamente bien protegidos a flanco y flanco por miles de soldados, ven de repente como caen sobre ellos una auténtica jauría de jinetes macedonios sedientos de sangre y ansiosos de victoria.

ImageEl desenlace es por todos conocido: La batalla que sigue es un primer zarpazo del león macedonio a las ovejillas persas, las cuales, antes de darse cuenta han perdido ya a 20.000 soldados y tiene al enemigo en casa.

Plutarco, en la biografía de Alejandro que incluye en sus Vidas Paralelas, nos explica la batalla con más énfasis que detalle:

"En esto, los generales de Darío habían reunido muchas fuerzas, y como las tuviese ordenadas para impedir el paso del Granico, debía tenerse por indispensable el dar una batalla para abrirse la puerta del Asia, si se había de entrar y dominar en ella; pero los más temían la profundidad del río y la desigualdad y aspereza de la orilla opuesta, a la que se había de subir peleando, y a algunos les detenía también cierta superstición relativa al mes, por cuanto en el Desio era costumbre de los reyes de Macedonia no obrar con el ejército; pero esto lo remedió Alejandro mandando que se contara otra vez el Artemisio. Oponíase, de otro lado, Parmenión a que se trabara combate, por estar ya adelantada la tarde; pero diciendo Alejandro que se avergonzaría el Helesponto si habiéndolo pasado temieran al Granico, se arrojó al agua con trece hileras de caballería, y marchando contra los dardos enemigos y contra sitios escarpados, defendidos con gente armada y con caballería, arrebatado y cubierto en cierta manera de la corriente, parecía que más era aquello arrojo de furor y locura que resolución de buen caudillo. Mas él seguía empeñado en el paso, y llegando a hacer pie con trabajo y dificultad en lugares húmedos y resbaladizos por el barro, le fue preciso pelear al punto en desorden y cada uno separado contra los que les cargaban antes que pudieran tomar formación los que iban pasando, porque los acometían con grande algazara, oponiendo caballos a caballos y empleando las lanzas y, cuando éstas se rompían, las espadas. Dirigiéronse muchos contra él mismo, porque se hacía notar por el escudo y el penacho del morrión, que caía por uno y otro lado, formando como dos alas maravillosas en su blancura y en su magnitud; y habiéndole arrojado un dardo que le acertó en el remate de la coraza, no quedó herido. Sobrevinieron a un tiempo los generales Resaces y Espitridates, y hurtando el cuerpo a éste, a Resaces, armado de coraza, le tiró un bote de lanza, y rota ésta metió mano a la espada. Batiéndose los dos, acercó por el flanco su caballo Espitridates, y poniéndose a punto le alcanzó con la azcona de que usaban aquellos bárbaros, con la cual le destrozó el penacho, llevándose una de las alas; el morrión resistió con dificultad al golpe, tanto, que aun penetró la punta y llegó a tocarle en el cabello. Disponíase Espitridates a repetir el golpe, pero lo previno Clito el negro, pasándole de medio a medio con la lanza; y al mismo tiempo cayó muerto Resaces, herido de Alejandro. En este conflicto, y en lo más recio del combate de la caballería, pasó la falange de los Macedonios y vinieron a las manos una y otra infantería; pero los enemigos no se sostuvieron con valor ni largo rato, sino que se dispersaron y huyeron, a excepción de los Griegos estipendiarios, los cuales, retirados a un collado, imploraban la fe de Alejandro; pero éste, acometiéndolos el primero, llevado más de la cólera que gobernado por la razón, perdió el caballo, pasado de una estocada por los ijares- era otro, no el Bucéfalo-, y allí cayeron también la mayor parte de los que perecieron en aquella batalla, peleando con hombres desesperados y aguerridos. Dícese que murieron de los bárbaros veinte mil hombres de infantería y dos mil de caballería. Por parte de Alejandro dice Aristobulo que los muertos no fueron entre todos más qué treinta y cuatro; de ellos, nueve infantes. A éstos mandó que se les erigiesen estatuas de bronce, que trabajó Lisipo. Dio parte a los Griegos de esta victoria, enviando en particular a los Atenienses trescientos escudos de los que cogieron, y haciendo un cúmulo de los demás despojos, hizo poner sobre él esta ambiciosa inscripción: “ALEJANDRO, HIJO DE FILIPO, Y LOS GRIEGOS, A EXCEPCIÓN DE LOS LACEDEMONIOS, DE LOS BÁRBAROS QUE HABITAN EL ASIA”."
Obviamente las cifras que da Plutarco son exageradas, y no es creible que los macedonios causaran tantos miles de bajas entre los persas, recibiendo ellos tan sólo un arañazo, 3 chichones y un moretón. Lo cierto es que Alejandro estuvo a punto de morir en varias ocasiones, pero el genial macedonio, autoconvencido de su carácter semidivino, demostró que la única forma de llegar hasta el fin del mundo era siendo intrépido y alcanzando victorias que pasarían a la historia...



Profundizar en este tema:


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10.4.08

Los Kalash, el pueblo perdido de Alejandro Magno

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Kalash Girl, originally uploaded by RosettaKureshi.


La historia de los Kalash es otra de esas historias maravillosas que nos dan pie a dejar volar nuestra imaginación por otros tiempos y misteriosos lugares. Aunque a continuación os extaeré alguna bibliografía, os resumo la historia de este pueblo, al menos la que ellos explican de sí mismos: Alejandro Magno, en sus viajes hacia el Este, pobló esta región con tropas macedonias. Con los siglos, y al refugiarse de otras invasiones en las montañas, estos pueblos habrían mantenido su cultura y rasgos étnicos diferenciales. Según los habitantes actuales de esta remota región del Pakistán, la prueba está en que los ojos claros y el pelo rubio son aún hoy frecuentes en la zona.


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La bibliografía al respecto es abundante. En la wikipedia hay un magnífico artículo en inglés que desarrolla la cuestión. Como aperitivo, os extraigo lo que dice su (pobre) versión española:
"Poco se sabe aún del origen de los kalash, lo que sí se sabe es que desde la expansión del islam hacia el subcontinente hindú ciertas poblaciones que habitaron el Hindukush, con posibles orígenes griegos desde la expedición y colonización llevada a cabo por Alejandro Magno, se refugiaron en los casi inaccesibles valles que siglos después los árabes llamaron Kafiristán (palabra mixta árabe-irania que significa "país de los paganos")...

... La población actual (año 2006) de los kalash se ha reducido a una cifra que solo oscila entre los 3.000 a 6.000 habitantes; esta población subsiste en pequeñas aldeas ubicadas en sitios casi inaccesibles entre las montañas; cabe tener en cuenta que en 1900 la población estimada de los kalash rondaba las 100.000 personas...

... No sólo ciertos rasgos culturales han hecho suponer que los kalash o kalasha pueden ser descendientes de colonias griegas establecidas en la región hacia el s. IV adC, sino sus fisiotipos: los kalash suelen tener una importante frecuencia de individuos con ojos y cabellos claros aspecto por el cual habría alguna semejanza con los antiguos griegos (en especial los grecomacedonios), pero estas características fisiotípicas pueden explicarse por una particularidad genética local o, según mucho investigadores actuales, tanto las similitudes culturales como las fisiotípicas entre kalash y antiguos griegos podrían derivar de un linaje común existente durante la antigua expansión proto indoeuropea ocurrida hace unos 5000 años."



¿Qué dice la genetica al respecto?

Como en tantos otros casos, la forma de dilucidar (al menos en parte) la cuestión reside en la genética. Los estudios realizados tanto del ADN mitocondrial como del cromosoma Y no resultan concluyentes al respecto de si son descendientes de griegos o no; según qué se analice, o no se ven rasgos griegos, o se ven restos que podrían suponer entre un 20 y un 40% de la herencia genética. Lo que sí queda claro es que tienen rasgos únicos, no procedentes del continente asiatico, y que indican un origen Eurasiatico Occidental.

Os extraigo un párrafo de la wikipedia que lo explica mejor que yo:

"The Greek contribution to the Kalash is somewhat of a mystery. DNA research shows that, even though the Kalash lack Greek haplogroups (e.g. haplogroup 21), recent analysis of the y-chromosome indicates that, the Greek admixture could be as high as 20% to 40%. Considering the apparent absence of haplogroup 21 in the local population, the findings have been chalked up as genetic drift. On the basis of Y chromosome allele frequency, some researchers describe the exact Greek contribution to Kalash as unclear. Surprisingly, mtDNA research has shown that there is no South or East Asian genetic mtDNA influence within the Kalash. This is in stark contrast to some of their closest Indo-European neighbors, strongly indicating a Western Eurasian origin for the Kalash.

However, recent genetic testing among the Kalash population has shown that they are, in fact, a distinct (and perhaps aboriginal) population with only minor contributions from outside peoples"


Extraido del artículo de la wikipedia sobre los Kalash



Lo cierto es que los visitantes de estos remotos valles del Pakistán quedan sorprendidos por el aspecto occidental de los habitantes de la zona, y que podeis comprobar en las fotos que os adjunto:

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19.2.08

Entrevista a Robin Lane Fox o por qué ser profesor de historia antigua en Oxford es mi sueño

Esta Sábado Jacinto Antón entrevistaba en elPais al historiador británico Robin Lane Fox, de quien ya hemos hablado en otras ocasiones, especialmente a raiz de la publicación de su libro "El Mundo clásico". En esta entrevista nos explica los motivos de su admiración por Alejandro. Os recomiendo encarecidamente su lectura puesto que, entre tanta pregunta y respuesta, nos tiene reservadas unas cuantas perlas del sentido del humor británico (atención al comentario acerca de los figurantes franceses que hacían de soldados persas en la película Alejandro, donde él hizo de infante de caballería macedonio).

Entrevista con Robin Lane Fox

ImageAlejandro Magno: el solo nombre lo deja a uno boquiabierto, con la mirada soñadora perdida en un horizonte infinito de grandeza, pasión y misterio. "Alejandro tenía magia, la magia de la juventud, fue un hombre de ambiciones apasionadas y no creía que nada fuera imposible", afirma Robin Lane Fox (Eton, 1946), que desborda un arrebatado y contagioso entusiasmo al hablar del personaje. El autor de Alejandro Magno. Conquistador del mundo (Acantilado), un monumental ensayo de 800 páginas devenido un clásico y que se lee compulsivamente, entre el chasquido de bronce de las sarisas, el silbido de angustia de los elefantes mutilados en el Hidaspes y el "¡Alalalalai!" de la caballería macedonia en Isos, es un historiador muy poco al uso: capaz de emocionar profundamente, dotado de un enorme sentido del humor y una calidad literaria extraordinaria. "Alejandro es mi vida", confiesa. Dice Lane Fox que el gran Alejandro nunca se aburrió ni hizo jamás nada aburrido. Leyéndolo y escuchándolo a él así parece. "La historia no es verdad sólo cuando resulta aburrida", recalca.

PREGUNTA. ¿Era de verdad tan valiente Alejandro, corría tantos riesgos?

RESPUESTA. Sí. Lo prueba el hecho de que sufrió muchas heridas. Esa actitud, ese valor, era crucial para sus éxitos. Alejandro siempre se pone frente al peligro. No tenía miedo.

P. Pero ¿se puede dirigir una batalla desde en medio de la misma, en pleno fragor, luchando al mismo tiempo?

R. Alejandro basaba su estrategia en movimientos rápidos, creaba un punto débil en el enemigo, un lugar de fractura y concentraba todo el ataque ahí. Empezaba con un despliegue digno del ajedrez, que mostraba y abría esa debilidad del rival. Y entonces se lanzaba liderando el ataque.

P. Entonces no podía revisar el plan...

R. No, era todo o nada. No había medias tintas. Es cierto que, recuérdelo, contaba con unas tropas enormemente profesionales y muy buenos oficiales, conducía el ejército creado, adiestrado y testado por su padre Filipo.

P. Pero él podía morir en cualquier momento.

R. Desde luego. Fue muy afortunado. Pero en la India, en el Punjab, en las murallas de Multan...

P. ¿La misma Multan Sikh del asalto británico en 1849 tras el asesinato de Agnew y Anderson y su puñado de gurkas?

R. Exacto, Alejandro, en su momento, también sitió la ciudad, una fortaleza temible. Impaciente por el lento progreso de sus hombres, tomó una de las escaleras de asalto y trepó él mismo a las almenas, seguido por uno de sus veteranos que embrazaba el supuesto escudo sagrado de Aquiles, cogido por el rey en el templo de Troya. El caso es que la escalera se rompió, dejando al heroico pero irresponsable Alejandro aislado en lo alto de la muralla y casi solo en el ataque. Repartió tajos a diestro y siniestro, pero un arquero le clavó una flecha de un metro en el pecho. Imagínese la escena. Se salvó porque finalmente sus tropas pudieron reunirse con él, pero la herida fue muy grave, posiblemente le perforó un pulmón y dejó a Alejandro casi lisiado. En fin, ése era él, energía, impulso, coraje inconsciente... Si puedes ser así, ¡qué ejemplo para tus soldados! Eso explica la devoción que despertaba, única. Sus hombres lo veneraban y lo seguían a todas partes. Es cierto que no es el hombre al que confiarías tus ahorros: ¡demasiado arriesgado!, aunque podría hacerte rico...

P. Pierre Briant, el eminente orientalista especialista en el mundo persa, me dijo en una conversación que en realidad Alejandro luchaba muy protegido, que se arriesgaba poco, vamos.

R. Bah, Briant es francés. Las heridas y la naturaleza de Alejandro dicen lo contrario. ¡Briant debería haberlo visto aquel día en las murallas de la fortaleza india! Filipo era igual. Filipo está poco valorado, pero él fue el que creó el ejército que usó Alejandro, era un gran militar. Filipo y Octavio Augusto son los dos grandes organizadores del mundo antiguo.

P. Hablando de Filipo, conoció usted al gran Manolis Andronikos, el arqueólogo que descubrió la tumba del padre de Alejandro, uno de los grandes hallazgos del siglo XX. Era un hombre extraordinario.

R. Sí, estuve en 1977 con él, en Vergina, la antigua Aigai capital del reino macedónico, el mismo año del descubrimiento. ¿Ha estado allí?

P. Sí, con Valerio Manfredi, que se puso a declamar trozos de su novela Alexandros

en el preciso lugar donde asesinaron a Filipo, en el teatro.

R. Vaya. Recordará la cabecita de marfil del lecho hallado en la tumba y que representa a Alejandro. Todo el ajuar funerario es asombroso. El larnax de oro con las cenizas, la coraza, las canilleras de bronce, la aljaba.

P. Se puso en duda el hallazgo.

R. Desde Estados Unidos, sobre todo, se atacó a los arqueólogos griegos y se dijo que la tumba no era la de Filipo sino la del medio hermano retrasado de Alejandro, Arrideo, hijo de Filipo y una amante tesalia, quizá una bailarina. Siempre es sano cuestionar las cosas, pero la tumba es sin duda la de Filipo.

P. Dice la tradición que Alejandro olía bien. Eso siempre me ha fascinado.

R. Se dice que desprendía un olor dulce. Pero ha de entender que no se trata de un rasgo personal, de hábitos de higiene, era algo divino, un símbolo de divinidad. Supongo que, en realidad, en batalla debía oler fatal.

P. Parece que era muy guapo.

R. ¿Guapo? En las imágenes lo es. Podemos creerlo o no. Era bajo. Quizá tenía grandes ojos o los exageraría. Las mujeres lo amaban, y algunos hombres. Pero ¿no nos amarían igualmente a usted y a mí de ser nosotros también reyes poderosos?

P. Se le ha calificado de "el James Dean de la antigüedad", ¿qué le parece?

R. Tiene gracia, ¿y por qué no el Douglas Fairbanks? Algo de estrella tenía, se anticipó a Hollywood, pero Alejandro no era un actor, era un rey.

P. ¿Cómo cree que murió?

R. Eso es un problema. En Alejandro nada es sencillo, ni su final. Desde que cayó enfermo hasta que murió transcurrieron dos semanas. Lo que parece un claro indicio de que no fue envenenado: hubiera sido muy arriesgado darle algo que no le matara rápidamente. La hipótesis del asesinato sirvió a los que aspiraban a sucederle para acusarse unos a otros.

P. Se ha propuesto que pudo morir de malaria.

R. ¿Una sola persona de todo el ejército? Habría habido más casos. Y el patrón de la enfermedad no coincide.

P. ¿La bebida, entonces? Parece que era un gran bebedor.

P. Desde luego no cuando dirigía su ejército. Una tradición achaca la muerte de Alejandro a sus vicios. Nunca he estado de acuerdo. Mi opinión es que murió por causas naturales. Alejandro era seguramente un hombre devastado por los esfuerzos. Había sufrido nueve heridas en diferentes partes del cuerpo. La verdad es que no podemos saber a ciencia cierta qué pasó. En el libro he tratado de barajar todas las hipótesis.

P. La tumba, el cuerpo, ¿dónde cree que están?

R. Era un gran mausoleo, en el área pública de Alejandría. Fue muy visitado en la antigüedad. Pero ha desaparecido. Quizá sigue ahí, bajo la ciudad moderna o en la vieja zona de los palacios que ha cubierto el agua. ¿Y dónde está, por cierto, la tumba de Hefestión, su amante? Se la concibió como uno de los monumentos más asombrosos del mundo antiguo. El monumento más grande jamás levantado para un novio.

P. Sorprende en Alejandro el equilibrio entre vehemencia y cálculo político.

R. Alejandro es impetuoso, ésa es su naturaleza, pero es además muy inteligente. Es rápido en captar las situaciones: su forma de tratar a la familia de Darío, a los sacerdotes egipcios, su gesto de restaurar monumentos, la magnanimidad que muestra con el enemigo que se rinde... hay en todo ello generosidad, sin duda, pero también mucha inteligencia, mucho arte del poder. Lo que hizo de incorporar iranios a la Administración del imperio, su idea de crear un imperio de los mejores sin tener en cuenta su procedencia, fue muy inusual, y muy inteligente. También es un conquistador, claro, pero es un error verlo sólo como el hombre de riesgo, el aventurero.

P. Venga, hablemos de su vida sexual.

R. A algunos historiadores les gustaría que sólo hubiera amado a hombres, chicos y eunucos. Pero amó a ambos sexos. Se enamoró de Roxana y de Hefestión. Tuvo amantes apasionados, dos esposas persas más y durmió con una reina india. ¡Afortunado mortal! También se dice que se acostó con una amazona, pero dejemos eso en el terreno de la leyenda.

P. Entonces, lo de Alejandro como icono gay...

R. La realidad es más poliédrica. Era joven, vital, conquistador del mundo: podía acostarse con quien quisiera, y lo hacía. Es cierto que Hefestión fue probablemente la relación verdadera más importante de su vida.

P. ¿Se recreaba a sí mismo Alejandro, se modelaba literariamente?

R. La gente lo hace. La gente cambia su vida y la modela por la literatura. Él eligió el ideal de un héroe homérico. En Troya, Alejandro hizo esperar al ejército para rendir tributo a sus modelos. Corrió desnudo hasta el sepulcro de Aquiles. El acto de un romántico. No era sólo propaganda. El macedonio era un reino homérico, en el que todas esas historias estaban muy vivas. Macedonia no era Atenas.

P. ¿Qué plan tenía? De haber podido, ¿hasta dónde hubiera ido?

R. Lo quería todo. Quiere ir hasta los confines del mundo. Explorar y conquistar hasta las cuatro esquinas del mundo. Va al Este pensando que el fin del mundo está en la India. Su siguiente paso era, obviamente, el Oeste. Pero su geografía era muy mala. En la India pensaba que estaba cerca de Egipto, y confundió el Hindu Kush con el Cáucaso de Prometeo.

P. Conquistarlo todo, pero ¿por qué?

R. Porque era glorioso. Por eso se da el nombre a las ciudades -él a sus más de veinte Alejandrías-. Por ser inmortal.

P. Había leído mucho a Homero.

R. Lo leyó demasiado literalmente.

P. ¿Quería morir joven, había una búsqueda irracional de eso?

R. No. La gloria era más importante que la vida, pero no, no hay una pulsión de muerte en Alejandro si se refiere a eso. Tenía muchos planes. No pararía.

P. No dejó precisamente las cosas bien atadas. Eso que dicen que contestó en el lecho de muerte cuando le preguntaron a quién le dejaba el reino: "Al más fuerte"...

R. Eso son leyendas, Alejandro seguramente murió sin poder hablar. No creo que pensara mucho en su sucesión. Era muy joven. Dudo que imaginara que le fuera a pasar algo. Ése es un rasgo típico de la juventud.

P. ¿No cree que hay algo irreductible en Alejandro, algo inexplicable?

R. Es posible. Pero tuvo suerte, y tres cosas que contaban mucho: ejército, oportunidad y ambición.

P. Su colega Bosworth, en su libro Alexander and the East

(Clarendon Press, 1996), pone el acento en el horror de las campañas de Alejandro y lo describe como un verdadero genocida. Dice que tenía "una estremecedora eficiencia en la matanza".

R. A Bosworth no le gusta Alejandro. Alejandro no buscaba la masacre. No era un déspota al uso corrompido por sus grandes conquistas. Si te rendías había honor. Sólo se mostró implacable con los que se obstinaron en resistírsele, los que cuestionaban su grandeza.

P. Un guerrero, un conquistador belicista, eso juega hoy contra él.

R. No nos gusta la conquista, los muertos; pero en el mundo de Alejandro la conquista era gloria. En mi libro hago una reinterpretación de Alejandro desde el punto de vista de su propia moralidad. No desde nuestro punto de vista moderno vegetariano y pacifista. Su identidad homérica, su identificación con Aquiles, no era irrelevante. Compartía esos valores heroicos. No tiene sentido criticar a Alejandro en relación con unos valores morales que, simplemente, entonces no existían. Hay que ver el mundo con sus ojos. Durante años estuvo de moda escribir viendo a Alejandro pequeño y no grande -¡Alejandro el Mínimo: qué error, qué estafa!-, y su imperio como un reino de terror. Pero Alejandro no era Stalin ni Hitler. Los años cincuenta proyectaron en Alejandro sus propios temores. Pero, si lees esos libros de entonces, te preguntas, ¿por qué la gente seguía a Alejandro? ¿Cómo alguien se sentiría fascinado por ese tipo? Por eso escribí mi libro, para explicarlo. Alejandro era un genio, un hombre extraordinario, como sabían todos en su tiempo. Me reprocharon que mi punto de vista era el de un inglés nostálgico del Imperio Británico. Están ciegos, no ven que Alejandro no es un imperialista ni un colonialista. Las interpretaciones cambian pero la antigüedad no, y no debemos traicionarla.

ImageP. Usted es un caso único entre los historiadores de Alejandro: ha podido luchar bajo su mando, entre sus filas. ¡Eso es empirismo!

R. Hice de asesor de la película de Oliver Stone y durante el rodaje en Marruecos, en 2004, me dejó hacer de extra como soldado de caballería macedonio en la escena de la batalla de Gaugamela. Todos, menos yo, eran expertos jinetes, la mayoría españoles -aunque en realidad Alejandro no tuvo, claro, caballería hispánica, al revés que César, al que los compatriotas de usted le dieron grandes éxitos-. Cargué como uno más, con casco y lanza en mano. Una experiencia maravillosa, impagable para un historiador que difícilmente puede experimentar sobre el terreno el movimiento de masas militares. Mi caballo, por cierto, se llamaba Gladiador.

P. ¿Y qué tal los persas, estaban a la altura?

R. Eran figurantes franceses, así que era fácil matarlos.

P. ¿Qué le pareció la película?, aparte de su escena.

R. Oliver Stone admiraba mi libro pero tenía ideas propias. Se basó sólo en parte en mi Alejandro Magno. Hay cosas muy interesantes, te permite entender cómo eran las batallas antiguas, la escala. Eran ejércitos enormes, como no se volvieron a ver hasta la edad moderna. Yo me encontré cuestionándome asuntos de logística en los que usualmente no caes: ¿cómo alimentaban a toda esa gente?

P. Alejandro ha sido carne de novela histórica. ¿Qué opina del género y de cómo lo ha tratado?

R. El pasado siempre es más sorprendente que la imaginación del novelista. Ellos están muy anclados en su propio mundo y se toman a menudo excesivas licencias: ¡que las cosas pasaran hace sesenta generaciones no significa que no haya que respetar los hechos! Hablamos demasiado de la corrección política y poco de la corrección cronológica. Se viola demasiado a menudo el pasado.

P. ¿Hay alguna otra figura comparable a Alejandro?

R. ¿En la antigüedad? Se ha sugerido que Aníbal. La comparación con Julio César es interesante, pero éste no tenía la misma fuerza sobre el ejército, no era un rey. Después de la antigüedad... No. Alejandro era tan especial, tan capaz. Tenía un ojo geométrico, estupendo para el terreno, para dilucidar la forma de moverse y luchar en él. Para mí es el mejor, ¡sin duda!






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